Día Mundial de Concientización del Linfoma

15 de septiembre - Acad. Marta Zerga

 
 

Cada 15 de septiembre a partir del año 2004 y gracias a una iniciativa de la Coalición Global de Linfoma, se conmemora el “Día Mundial de Concientización del Linfoma”.

La Coalición Global de Linfoma es una red de organizaciones sin fines de lucro que agrupa a pacientes de todo el mundo afectados por esta enfermedad.

Su principal objetivo  es crear conciencia pública tanto sobre el linfoma Hodgkin como sobre los linfomas no-Hodgkin, a fin de reconocer los síntomas de alarma, enfatizar la importancia de la consulta precoz para un diagnóstico temprano y conocer los progresos en su tratamiento.

Según una encuesta de la Coalición Global de Linfoma en pacientes con algún tipo de linfoma, el 57% de ellos llega al diagnóstico en un examen de rutina y sólo el 18% había oído hablar de esta patología previamente a ser diagnosticado.

¿Qué son los linfomas?

Los linfomas son tumores que se originan en el sistema linfático. El sistema linfático cumple normalmente una función de defensa del organismo hacia todas aquellas noxas que tratan de invadirlo (ejemplo microorganismos, etc). 

Por razones que aún se desconocen de manera completa, algunos linfocitos pueden proliferar en forma descontrolada y dar lugar a un LINFOMA. No se conocen las causas de esta enfermedad, aunque sí se sabe que determinadas mutaciones genéticas adquiridas, ciertas infecciones víricas y bacterianas, la estimulación antigénica sostenida y situaciones de inmunodeficiencia con pérdida de la vigilancia inmunológica, pueden estar implicadas en la patogenia de este grupo tan heterogéneo de entidades, jugando un papel fundamental en algunos subtipos particulares de linfomas.

Existen dos grandes tipos de linfomas:  los linfomas de Hodgkin (LH), que suponen el 10% de todos los casos y se curan en la mayoría de los pacientes, y los linfomas no Hodgkin (LNH), que son el 90% restante y conforman un gran desafío respecto a su diagnóstico (en función del tipo de células inmunes afectadas y los biomarcadores implicados), su comportamiento y tratamiento. Existen más de 60 tipos diferentes de linfomas no Hodgkin. De acuerdo a la familia de linfocitos que les da origen, pueden ser linfomas de progenie B (el 85 a 90% de los linfomas no Hodgkin) o linfomas de progenie T (el 10 a 15 % de los linfomas no Hodgkin en nuestro medio). Asimismo los linfomas no Hodgkin B pueden ser clasificados como indolentes (de crecimiento lento) o agresivos (de crecimiento rápido), dependiendo de la rapidez con la que se desarrollan y su agresividad clínica. 

Si bien en la mayor parte de los casos, los linfomas se originan en el tejido linfático ganglionar, en ciertas circunstancias, pueden originarse en el tejido linfoide que se encuentra fuera de los órganos linfáticos, dando lugar a los llamados linfomas extranodales o extraganglionares, los cuales pueden originarse en prácticamente todos los órganos de la economía. 

Todo lo anterior pone de manifiesto la heterogeneidad de esta patología. 

Es importante el diagnóstico precoz, ya que puede ser muy diferente la evolución de un paciente con una enfermedad limitada diagnosticada en forma precoz, que con un estadio avanzado. 

Los chequeos clínicos periódicos, con detección de nódulos en cuello, axilas e ingles son importantes a fin de un tratamiento exitoso.

Los síntomas más comunes de los linfomas son:

  • Hinchazón indolora en los ganglios linfáticos en cuello, axilas o ingles.
  • Fiebre, especialmente vespertina o por la noche, sin una causa infecciosa que lo justifique.
  • Sudoración nocturna. 
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Pérdida de apetito.
  • Fatiga y cansancio inusual.
  • Tos persistente.
  • Disnea (falta de aire).
  • Picazón persistente en todo el cuerpo sin causa aparente o sin lesiones en la piel. 

Frente a la sospecha clínica, el diagnóstico se confirma mediante el estudio histológico del material ganglionar o extraganglionar comprometido, evaluación que debe ser hecha preferentemente por patólogos especializados en la patología hemolinfoide (hematopatólogos).

Frente a la confirmación diagnóstica, el paciente debe ser derivado al médico hematólogo el cual completará la evaluación con los estudios complementarios necesarios para determinar la extensión de la enfermedad o estadio del linfoma.

En función del diagnóstico histológico que define el subtipo del linfoma, y el estadio de la enfermedad, se decidirá el abordaje terapéutico más adecuado.

Durante las últimas décadas se han registrado enormes avances, a saber:

  • En el reconocimiento de los mecanismos involucrados en la patogenia.
  • El diagnóstico histopatológico, inmunohistoquímico y molecular.
  • El diagnóstico por imágenes para la estadificación inicial y la evaluación de la respuesta mediante el aporte de la tomografía de emisión de positrones (PET/Tc): imágenes metabólicas.
  • El tratamiento, tanto mediante la inmunoquimioterapia convencional, como las estrategias inmunológicas más modernas con redireccionamiento de los linfocitos T (anticuerpos biespecíficos y terapia CAR-T)
  • Las diversas modalidades de trasplante medular.

En esa línea resultan cruciales las estrategias tendientes al registro de los casos de linfomas en nuestro país, dado que ello permitirá: 

  • Conocer la real incidencia y prevalencia.
  • Definir si las características de nuestros pacientes son similares a las series publicadas.
  • Conocer si nuestros resultados terapéuticos son similares a los publicados, y en caso contrario, analizar las posibles causas de dicha diferencia.
  • Para adecuar los recursos a las necesidades reales.
  • Y para generar redes de atención que faciliten el acceso universal a recursos diagnósticos y terapéuticos.