1. Alcance
En Argentina, las vacunas disponibles y relevantes para prevención de hepatitis virales son las vacunas contra hepatitis A y hepatitis B. Ambas forman parte de estrategias oficiales de inmunización del Ministerio de Salud; hepatitis B tiene indicación universal, mientras que hepatitis A está incorporada al Calendario Nacional a los 12 meses y también recomendada en grupos de riesgo, incluida la enfermedad hepática crónica.
No existe vacuna disponible de uso programático para hepatitis C, y la prevención de hepatitis D depende indirectamente de la vacunación contra hepatitis B, dado que el virus D requiere infección por HBV para producir infección. ]
2. Tipos de vacunas
Hepatitis A: La vacuna contra hepatitis A es una vacuna a virus inactivo, no vivo, por lo que no puede producir infección por HAV. Está indicada en el Calendario Nacional argentino como dosis única a los 12 meses y recomendada en población de riesgo, incluyendo enfermedad hepática crónica.
En adultos con indicación clínica, particularmente con hepatopatía crónica susceptible, el esquema habitual con vacuna monovalente anti-HAV es de 2 dosis, separadas por al menos 6 meses, aunque el Calendario Nacional argentino pediátrico utiliza una estrategia de dosis única a los 12 meses.
Hepatitis B: La vacuna contra hepatitis B es una vacuna recombinante, elaborada a partir del antígeno de superficie del virus B —HBsAg— producido mediante tecnología de ADN recombinante. No contiene virus completo ni puede producir hepatitis B.
La vacunación contra HBV previene la hepatitis B y sus complicaciones, incluyendo evolución a hepatitis crónica, cirrosis y hepatocarcinoma; además, al prevenir HBV también previene hepatitis D en personas no infectadas, porque HDV requiere la presencia de HBV.
3. Esquemas de vacunación
3.1 Hepatitis A:
En la población pediátrica, la vacuna contra hepatitis A forma parte del Calendario Nacional con una única dosis a los 12 meses de vida. Esta estrategia se asoció con una marcada reducción de hepatitis A pediátrica y el Ministerio de Salud informa que desde 2007 no se realizaron trasplantes hepáticos pediátricos por falla hepática fulminante debida a HAV.
En adultos, la vacunación anti-HAV no es universal por edad, pero está recomendada en grupos de riesgo, incluyendo pacientes portadores de enfermedad hepática crónica, personas con trastornos de la coagulación, varones que tienen sexo con varones, mujeres trans, trabajadores sexuales, personal de laboratorio que manipula HAV, personal gastronómico, personal de maestranza expuesto a residuos o sanitarios, personal de jardines maternales y viajeros a zonas de mediana o alta endemicidad.
En adultos portadores de hepatopatía crónica susceptibles, la vacunación anti-HAV debe considerarse prioritaria porque la hepatitis A aguda puede producir enfermedad grave, descompensación hepática o falla hepática, especialmente en mayores de 50 años o en personas con enfermedad hepática preexistente.
3.2 Hepatitis B
En recién nacidos y población pediátrica el Ministerio de Salud indica una dosis neonatal de vacuna contra hepatitis B dentro de las primeras 12 horas de vida. Si no se administra en ese período, debe aplicarse lo más pronto posible.
Luego, la vacuna anti-HBV está incluida en la vacuna quíntuple/pentavalente, con aplicaciones a los 2, 4 y 6 meses, y refuerzo entre los 15 y 18 meses.
En adolescentes y adultos no vacunados o con esquema incompleto desde el 2012, la vacunación contra hepatitis B es obligatoria y no requiere orden médica para personas de cualquier edad en Argentina. En aquellas personas desde los 11 años en adelante que no estuvieran vacunadas o que deban completar esquema, el Ministerio de Salud indica tres dosis: 0, 1 y 6 meses.
En poblaciones especiales como son los pacientes en hemodiálisis, inmunosupresión, VIH, enfermedad hepática avanzada o candidatos a trasplante puede requerirse una estrategia distinta, con dosis mayores, esquemas acelerados o control serológico posterior. Las guías internacionales recomiendan evaluar respuesta post vacuna en grupos de riesgo, especialmente cuando la protección documentada modifica decisiones clínicas.
4. ¿Las dosis y esquemas son iguales en pediatría y adultos?
No son exactamente iguales. En hepatitis B, pediatría recibe una dosis neonatal y luego dosis combinadas dentro de vacunas múltiples del calendario infantil; en adultos se utiliza habitualmente un esquema monovalente de tres dosis 0, 1 y 6 meses si no hubo vacunación previa.
En hepatitis A, Argentina utiliza una dosis única a los 12 meses como estrategia poblacional pediátrica, mientras que en adultos con indicación clínica se emplea habitualmente un esquema de dos dosis con vacuna monovalente, separadas por al menos 6 meses.
También difiere el contenido antigénico entre algunas formulaciones pediátricas y de adultos, especialmente para hepatitis B, donde existen presentaciones con diferente cantidad de HBsAg según el producto comercial indicado.]
5. ¿Qué hacer si se pierde una dosis?
La regla práctica es: no reiniciar el esquema. Si una persona interrumpe la vacunación, se deben aplicar las dosis faltantes respetando los intervalos mínimos, sin repetir las dosis ya válidamente aplicadas.
En hepatitis B, si recibió una sola dosis, se completa con la segunda y la tercera; si recibió dos dosis, se administra la tercera aunque hayan pasado meses o años. El antecedente documentado de dosis previas debe considerarse válido. ]
En hepatitis A, si un niño no recibió la dosis de calendario a los 12 meses, debe recibirla en la primera oportunidad disponible; en adultos con indicación, si se interrumpe el esquema de dos dosis, se completa la dosis pendiente sin reiniciar.
6. Evaluación serológica previa en un adulto con estado vacunatorio desconocido
En la población general, si no hay documentación de vacunación contra hepatitis B, puede iniciarse o completarse el esquema sin necesidad de esperar serologías, dado que la vacunación es universal y no requiere orden médica en Argentina.
Sin embargo, en hepatología de adultos es preferible conocer el estado serológico basal, porque permite distinguir susceptibilidad, inmunidad por vacuna, infección pasada, infección activa y riesgo de reactivación. El CDC recomienda el panel triple para HBV —HBsAg, anti-HBs y anti-HBc total— como herramienta de clasificación serológica. [
cdc.gov], [
guidelinecentral.com] y Anti HAV IgG. Este panel permite definir si el paciente es susceptible a HAV, susceptible a HBV, inmune por vacunación, inmune por infección natural, portador de HBV o portador de anti-HBc aislado.
7. Interpretación práctica de serologías
Hepatitis A:
Anti-VHA IgG Positivo: Inmunidad previa por infección o vacuna. No requiere vacuna.
Anti-VHA Negativo: Susceptible. Vacunar si tiene indicación, especialmente en aquellos con hepatopatía crónica. La determinación de anti-VHA IgG es particularmente útil en adultos, porque muchos pueden tener inmunidad natural previa y así evitar vacunación innecesaria.
Hepatitis B:
- HBsAg, Anti-HBc total y Anti-HBs negativo: individuo susceptible, vacunar.
- HBsAg y AntiHBc negativo con Anti-HBs Positivo. Inmune por Vacuna
- HBsAg y AntiHBc Positivo: portador infectado, no vacunar
- HBsAg negativo y AntiHBc y AntiHBs positivos: inmune post infección resuelta
- AntiHBc total positivo HBsAg y anti-HBs negativos: No vacunar; considerar riesgo de reactivación en casos de inmunosupresión. Considerar HBV DNA en caso de alteración de transaminasas
8. Control de inmunidad postvacunación
Hepatitis A: no se recomienda control serológico rutinario posterior a vacunación anti-HAV en población inmunocompetente. En pacientes inmunosuprimidos, trasplantados o con hepatopatía avanzada puede considerarse anti-VHA IgG post vacuna si el resultado cambia la conducta clínica.
Hepatitis B: en población general inmunocompetente no se recomienda medir anti-HBs de rutina luego de completar el esquema, porque la memoria inmunológica suele persistir aunque los títulos disminuyan con el tiempo. Sí se recomienda medir anti-HBs 1 a 2 meses después de la última dosis en grupos donde documentar protección es importante: personal de salud con riesgo ocupacional, hemodializados, personas con VIH, inmunosuprimidos, candidatos a trasplante, trasplantados y recién nacidos de madres HBsAg positivas.
La respuesta protectora se define como anti-HBs ≥10 mUI/mL. Si el título es menor a 10 mUI/mL después de un esquema completo, se considera respuesta insuficiente y debe definirse revacunación o estrategia reforzada según el grupo clínico.
9. Dosis de refuerzo
Hepatitis A
No se recomiendan refuerzos rutinarios luego de completar el esquema anti-HAV en inmunocompetentes. En pacientes inmunosuprimidos o trasplantados, la necesidad de dosis adicionales debe individualizarse según respuesta serológica y riesgo clínico.
Hepatitis B
En inmunocompetentes que completaron esquema y tuvieron respuesta adecuada, no se indican refuerzos sistemáticos. Esto aplica incluso si con los años el anti-HBs cae por debajo de 10 mUI/mL, porque puede persistir memoria inmunológica.
En hemodiálisis, la situación es distinta: se recomienda monitorear anti-HBs y administrar refuerzo si el título desciende por debajo del umbral protector. Esta es una de las circunstancias más claras en las que el refuerzo está indicado.
En inmunosuprimidos, pacientes con VIH, candidatos o receptores de trasplante y algunos pacientes con cirrosis avanzada, puede requerirse control periódico y refuerzos o revacunación según títulos, exposición y grado de inmunosupresión.
10. Recomendación operativa para consultorio de hepatología
En todo adulto con hepatopatía crónica, especialmente si hay fibrosis avanzada, cirrosis o posibilidad de trasplante, conviene documentar inmunidad frente a HAV y HBV en la primera evaluación.
- Solicitar inicialmente: Anti-VHA IgG ,HBsAg, Anti-HBc total y Anti-HBs
- Si anti-VHA IgG negativo: vacunar contra hepatitis A.
- Si HBsAg negativo, anti-HBc negativo y anti-HBs negativo: vacunar contra HBV.
- Si anti-HBs positivo aislado: inmunidad compatible con vacunación previa.
- Si HBsAg positivo: no vacunar contra HBV; corresponde evaluación de infección activa, carga viral, HBeAg/anti-HBe, fibrosis, indicación terapéutica y screening de contactos.
- Si anti-HBc positivo con HBsAg negativo, considerar infección resuelta o anti-HBc aislado; en pacientes que recibirán inmunosupresión o trasplante debe evaluarse riesgo de reactivación.
11. Situaciones especiales relevantes para trasplante hepático
La vacunación debería realizarse idealmente antes del trasplante, porque la respuesta inmune suele ser mejor antes de la inmunosupresión intensa. Esta recomendación aplica particularmente a hepatitis B y hepatitis A en candidatos susceptibles.
En candidatos a trasplante, además de completar esquemas, es razonable controlar anti-HBs luego de vacunación anti-HBV y considerar estrategias reforzadas si la respuesta es insuficiente.
En receptores de trasplante hepático, las vacunas contra HAV y HBV pueden administrarse porque no son vacunas vivas, pero la respuesta puede ser menor; por ello puede requerirse control serológico y revacunación individualizada.
12. Mensajes clave
- En Argentina, las vacunas relevantes para hepatitis virales son anti-HAV y anti-HBV.
- La vacuna anti-HAV es inactivada y la anti-HBV es recombinante.
- Hepatitis B tiene indicación universal en Argentina para personas no vacunadas o con esquema incompleto.
- Hepatitis A está indicada a los 12 meses en calendario y en adultos con factores de riesgo, incluyendo enfermedad hepática crónica
- Si se pierde una dosis, no se reinicia el esquema; se continúa con las dosis faltantes.
- En hepatología, el panel basal útil es: anti-VHA IgG, HBsAg, anti-HBc total y anti-HBs.
- El control post-vacuna anti-HBs no se hace en toda la población, pero sí en personal de salud, hemodiálisis, inmunosupresión, VIH y trasplante.
- Los refuerzos anti-HBV no son rutinarios en inmunocompetentes, pero pueden ser necesarios en hemodiálisis, inmunosupresión y trasplante según anti-HBs.
- Todo paciente con hepatopatía crónica debería tener documentada su inmunidad frente a HAV y HBV y vacunarse si es susceptible.
- En hepatitis A, si un niño no recibió la dosis de calendario a los 12 meses, debe recibirla en la primera oportunidad disponible; en adultos con indicación, si se interrumpe el esquema de dos dosis, se completa la dosis pendiente sin reiniciar.
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