La tuberculosis (TB), es una enfermedad infecciosa causada por bacterias estrechamente relacionadas a nivel filogenético y agrupadas en el denominado complejo Mycobacterium tuberculosis (MTb) (CMTB)1. La TB ha afectado a la humanidad desde el comienzo de los tiempos y a pesar de ser una enfermedad prevenible y curable, continúa siendo uno de los principales problemas de la salud pública. Ha sido declarada emergencia global por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1993.
A pesar del uso de las terapias directamente observadas de curso corto (DOTS), la pobreza, la falta de educación y el bajo nivel socioeconómico son factores críticos que limitan el conocimiento sobre la transmisión, síntomas y tratamiento de la tuberculosis (TB), elevando el riesgo de contagio, retraso en el diagnóstico y abandono del tratamiento.
La educación sanitaria es una estrategia fundamental para reducir el estigma y mejorar la adherencia al tratamiento. Es conocida la frase de Ramón Carrillo: «Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas».
La emergencia de cepas multirresistentes, la epidemia de VIH/sida, el deficiente acceso a los sistemas de salud, la limitada eficacia de la vacuna BCG y la falta de disponibilidad de drogas nuevas, continúan siendo obstáculos para el control de la TB2.
En 2023 se han estimado 10.8 millones de casos de TB en todo el mundo, con una incidencia de 134 por 100 000 habitantes. Esta es una de las cifras más elevadas desde el inicio del programa de monitoreo de la TB en 1995. Además, se han reportado 1.25 millones de muertes al año, siendo la segunda causa de muerte debido a enfermedades infecciosas después del Covid-19, considerando la pandemia por el coronavirus2.
En Argentina, resulta preocupante el incremento del número de casos en los últimos 5 años, afectando a jóvenes y poblaciones vulnerables. Como ejemplo, durante el año 2023 se notificaron 14.914 casos de TB, de los cuales 11.884 fueron pacientes nuevos con una incidencia de 28.2 casos/100.000 habitantes3. En 2025, se denunciaron 16.445 casos de TB en el país, lo que implica un incremento de 3,9% respecto de 2024 y un aumento casi 80% desde 2020. La tasa nacional aumentó a 35,4 casos por cada 100.000 habitantes; la mayor concentración de enfermos se comprueba en Salta y Jujuy, CABA y provincia de Buenos. Aires, Chaco y Formosa. Otras provincias como Córdoba, Santa Fe y Tucumán muestran un preocupante incremento en el número de pacientes diagnosticados.
Aproximadamente el 60,7% de los casos diagnosticados en 2025 afectaron a la población en edad productiva (15 a 44 años). El 16,6% de los casos afectaron a jóvenes menores de 20 años4. La vacuna BCG se mantiene como la única opción preventiva en especial para las formas graves (meningitis y formas miliares) y para la población infantil. Asegurar su administración por parte del estado es fundamental para reducir la mortalidad infantil.5
Un mayor daño pulmonar y una alta carga bacilar sostenida en el tiempo favorecen la diseminación de la enfermedad a la comunidad.
Nuevos métodos de diagnóstico
La pandemia de COVID-19 hizo retroceder en años el progreso global en el diagnóstico y la lucha contra la TB.2 Las pruebas moleculares rápidas, en los lugares necesarios, son el primer paso fundamental para limitar/eliminar la TB. Son pruebas de diagnóstico de primera línea recomendadas por la OMS para pacientes que presentan signos y síntomas de tuberculosis.4
De las pruebas disponibles de amplificación de los ácidos nucleicos para el diagnóstico de TB, la prueba de GeneXpert MTB/RIF (Mycobacterium tuberculosis/Rifampicina) es una de las más ampliamente evaluadas y recomendadas por la OMS. Permite no solo detectar la presencia del genoma de MTBC y su susceptibilidad a la rifampicina. Es muy sensible y específica, técnicamente sencilla de realizar y rápida, permitiendo contar con el resultado en 1 a 2 horas. Resulta particularmente importante en LCR para el diagnóstico de la forma más grave de la neurotuberculosis, la meningoencefalitis. En ese fluido, la sensibilidad es del 70% y la especificidad del 100%. Su Valor Predictivo Positivo es del 100% y el Valor Predictivo Negativo del 95%6. El costo de una determinación de Xpert MTB/RIF varía significativamente según el país, sector (público o privado) y si hay licitaciones vigentes, situándose habitualmente entre $10 y $15 USD por cartucho en escenarios de alta incidencia.
Esta prueba (comúnmente conocida como Determine™ TB LAM Ag) es una herramienta de diagnóstico rápido, principalmente utilizada en personas con VIH avanzado para detectar tuberculosis activa. El lipoarabinomanano (LAM) es un componente esencial de la pared celular de Mycobacterium tuberculosis que actúa como factor de virulencia. Se trata de un test rápido en orina que detecta el antígeno lipoarabinomanano (LAM), el componente de la pared celular del MTBC. Es muy útil para el diagnóstico de TB activa en pacientes VIH positivos con enfermedad avanzada y < 200 CD4/uL. Si el resultado es positivo, indica infección tuberculosa activa7. Al ser una prueba rápida «point-of-care» (en el lugar de atención), su costo suele ser inferior al de pruebas moleculares complejas como la PCR, cultivos o GeneXpert MTB/RIF, enfocándose en la rapidez en lugares de recursos limitados.
Dado que, en los niños, los pacientes con VIH y las personas con tuberculosis extrapulmonar a veces no pueden obtenerse muestras de esputo, la prueba supone un importante avance para ofrecer diagnósticos eficaces y rápidos a partir de una variedad de muestras e incluso sin participación de personal médico. El costo de una prueba de diagnóstico de TBC basada en la tecnología CRISPR es significativamente inferior al de los métodos moleculares convencionales, situándose como una alternativa de diagnóstico rápido, accesible y de bajo costo.
Bibliografía
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